No cabe duda de que el
debate y la acción en los colectivos de izquierda en Asturias pasaba en 2014 por
dos temas cruciales:
La autoorganización
como alternativa política eficaz, y
La definición de una
línea de actuación en los concejos que reactivase el tejido participativo,
político y social y no tanto situarse en
el poder local.
Ambos aspectos estaban
interrelacionados y tenían unos hitos muy claros a corto plazo: el proceso de convergencia, al tiempo que se estructuran alternativas para las convocatorias electorales inmediatas.
El nivel de
participación real de la ciudadanía, y el modelo resultante,
sumarían o restarían apoyo popular (y/o electoral en su momento) y condicionaría el trabajo en el ámbito local, marcado por la convocatoria de
elecciones municipales y autonómicas en mayo de 2015.
Toda la labor que se desarrollase, desde el ámbito local tendría efectos en los resultados
que se obtengan en las elecciones generales, partiendo del supuesto de que se presentarían candidaturas de unidad popular, después de consultar a nuestros vecinos por todos los medios
disponibles (asambleas públicas, redes sociales y en la calle).
¿Qué hacer? ¿Por dónde
empezar?
Por coherencia
política la herramienta clave, y a la vez bandera, era y es la participación
ciudadana, desde el tejido asociativo (bastante débil y condicionado en
general) hasta los instrumentos formales que dan los ayuntamientos (Estatutos
de participación ciudadana) sin olvidar modelos alternativos.
Se trataría de hacer
visibles las contradicciones, las irregularidades y la ineficiencia de la
gestión de los partidos gobernantes en los ayuntamientos y Principado, sin
olvidar a oposiciones complacientes.
Nada más plantearse una posible estrategia de acción, nos encontramos con serias limitaciones, de falta de conocimientos y experiencia municipal.
Este problema se podía afrontar desde dos perspectivas complementarias:
la incorporación o
colaboración de vecinos con experiencia y/o
conocimientos,
y la labor
elaborativa, de formación y asesoramiento de un grupo de expertos que trabaje los aspectos más técnicos y legales (de gestión).
Lo contrario de la extensión de la participación activa, aún con unos resultados buenos y la conquista de poder político local; deja la iniciativa a los tecnocratas profesionales, por falta de preparación y experiencia política de los concejales electos.
Lo contrario de la extensión de la participación activa, aún con unos resultados buenos y la conquista de poder político local; deja la iniciativa a los tecnocratas profesionales, por falta de preparación y experiencia política de los concejales electos.
La estrategia política
común y el marco organizativo debió debatirse en profundidad a nivel local, con una síntesis periódica colectiva que recogiese propuestas, aclarase dudas y lo reenviase al ámbito local, teniendo
en cuenta el calendario establecido, para hacer eficaz el proceso asambleario y participativo.
Se trataba de avanzar
trabajo para tomar decisiones cuando correspondiese, con conocimiento de causa;
sin esperar y depender exclusivamente de programas elaborados por grupos
reducidos de expertos, por muy cortos que sean los plazos y muy brillantes que
sean los expertos.
La presencia
activa en los concejos, recogiendo y encauzando reivindicaciones populares con
perspectiva política, reforzaría la posición popular local; e interna, para el
conjunto de la organización política alternativa a desarrollar.
Y marcaría un estilo que pretendía ser democrático, abierto y participativo, … para apartar a quienes venían pensando en un sillón.
Y marcaría un estilo que pretendía ser democrático, abierto y participativo, … para apartar a quienes venían pensando en un sillón.
Cuando, llegado el
momento, se tubiesen responsabilidades de
gestión, como gobierno o como oposición, en Concejos y Principado se afrontaría el trabajo institucional, con mecanismos de control democrático
estrictos y plurales.
Si estos no existen, o se quieren aparentar desde dinámicas seudoasamblearias, cada vez más reducidas y sin contenido efectivo, el retroceso a formas de amiguismo y clientelismo tradicional, de fieles aplaudidores se implantará rápidamente bloqueando la participación ciudadana efectiva.
Si estos no existen, o se quieren aparentar desde dinámicas seudoasamblearias, cada vez más reducidas y sin contenido efectivo, el retroceso a formas de amiguismo y clientelismo tradicional, de fieles aplaudidores se implantará rápidamente bloqueando la participación ciudadana efectiva.